La mayoría de las personas, al oír hablar de conducir distraído, piensa enseguida en enviar mensajes de texto.
Enviar mensajes es, sin duda, una de las distracciones más peligrosas al volante, pero no es ni mucho menos la única.
Los conductores pueden distraerse con:
- los sistemas de navegación,
- los controles de música,
- la comida y las bebidas,
- los pasajeros,
- los niños en el asiento trasero,
- los objetos que caen al suelo,
- lo que sucede al costado de la carretera,
- o simplemente pensando en algo que no sea conducir.
El problema es sencillo:
Para conducir con seguridad, necesitas tener los ojos, las manos y la atención concentrados al mismo tiempo.
Hay distintos tipos de distracción
Por lo general, las distracciones al volante se dividen en tres grandes categorías.
La distracción visual ocurre cuando apartas la vista de la carretera.
La distracción manual ocurre cuando apartas una o ambas manos de las tareas de conducción.
La distracción cognitiva ocurre cuando tu mente está concentrada en algo que no es la carretera.
Algunas actividades combinan los tres tipos.
Enviar mensajes es un buen ejemplo: puedes mirar el teléfono, sostenerlo o escribir en él y pensar en el mensaje en lugar de prestar atención al tráfico que te rodea.
Unos segundos duran más de lo que parece
A veces, los conductores creen que apartar la vista de la carretera durante uno o dos segundos no tiene consecuencias.
Pero a velocidades de autopista, el vehículo puede recorrer una distancia considerable mientras miras hacia otro lado.
En ese tiempo:
- el tráfico que va delante puede detenerse,
- otro vehículo puede cambiar de carril,
- un animal puede entrar en la calzada,
- puede aparecer un peatón,
- o pueden caer escombros en tu carril.
Cuando vuelves a mirar hacia delante, la situación puede haber cambiado.
El navegador también puede distraerte
El GPS es muy útil, pero puede volverse peligroso si intentas usarlo mientras conduces.
Escribir una dirección, buscar un destino, ampliar el mapa o cambiar la ruta puede apartar tu atención del tráfico.
Es mejor introducir el destino antes de empezar a conducir.
Si necesitas hacer un cambio importante, detente en un lugar seguro en vez de intentar resolverlo mientras conduces.
Comer al volante puede distraerte más de lo que parece
Sostener un sándwich, abrir un envoltorio, alcanzar una bebida o limpiar algo que se ha derramado puede parecer algo rutinario.
Pero cada una de esas acciones te quita atención al conducir.
Si se te cae una bebida, tu reacción puede ser especialmente peligrosa.
El instinto natural es mirar hacia abajo y recogerla.
En la carretera, ese instinto puede ser más peligroso que el derrame.
Si algo se cae, déjalo ahí.
Ocúpate de ello cuando te detengas.
Los pasajeros pueden ayudar o distraer
Los pasajeros no son automáticamente una distracción.
De hecho, a veces pueden ayudar a:
- usar el navegador,
- contestar una llamada,
- ajustar la música,
- o buscar información.
Pero las conversaciones intensas, las discusiones o la interacción constante pueden desviar la atención del conductor de la carretera.
El conductor debe decidir cuándo una conversación o actividad empieza a distraerlo demasiado.
Los niños pueden generar distracciones inesperadas
Los padres y cuidadores pueden enfrentarse a un desafío distinto.
Un niño puede:
- llorar,
- dejar caer algo,
- necesitar ayuda con el cinturón de seguridad,
- pelearse con otro niño,
- o pedir atención.
La tentación es darse vuelta o estirar el brazo hacia el asiento trasero.
Si la situación requiere algo más que una respuesta verbal rápida, normalmente lo más seguro es detenerse en un lugar adecuado.
Mirar un choque puede provocar otro
Los incidentes al costado de la carretera llaman la atención.
Es natural que los conductores quieran ver qué pasó.
Pero quedarse mirando un choque, vehículos de emergencia, obras o algo inusual al costado de la carretera puede hacer que los conductores reduzcan la velocidad de forma inesperada o se desvíen de su carril.
A menudo, a esta conducta se la llama «efecto mirón».
Esto puede generar más congestión e incluso provocar otro choque.
Presta atención al carril que tienes delante, no a lo que ocurre a un costado.
Las distracciones son aún más peligrosas cerca de camiones grandes
Conducir distraído es especialmente arriesgado cerca de camiones con remolque y otros vehículos grandes.
Los camiones grandes tienen puntos ciegos más amplios, necesitan más espacio para detenerse y pueden requerir más espacio para cambiar de carril o girar.
Si conduces junto a un camión mientras miras el teléfono, la pantalla del navegador o algo dentro del vehículo, podrías no advertir un movimiento importante del camión.
Esta es otra razón para no permanecer innecesariamente junto a un camión de 18 ruedas.
El tráfico puede detenerse sin avisar
Una de las consecuencias más comunes de las distracciones es no darse cuenta de que el tráfico que va delante está reduciendo la velocidad.
Esto puede ocurrir en:
- autopistas,
- calles concurridas de la ciudad,
- zonas de obras,
- zonas escolares,
- e incluso calles residenciales.
Si tienes la vista baja cuando se encienden las luces de freno de los vehículos de delante, pierdes un tiempo valioso para reaccionar.
El conductor que va detrás de ti también puede tener menos tiempo para reaccionar si frenas de repente.
Manos libres no significa sin distracciones
Usar un sistema manos libres puede reducir la necesidad de sostener un dispositivo, pero no elimina la distracción cognitiva.
Una conversación telefónica complicada todavía puede ocupar tu atención.
Puede que estés mirando la carretera, pero concentrado mentalmente en algo que no tiene nada que ver con conducir.
Por eso, lo más seguro no es simplemente mantener las manos libres.
Es mantener la atención puesta en la carretera.
¿Y cambiar la música?
Ajustar la radio o elegir una canción puede parecer algo menor, pero buscar entre los menús puede hacer que apartes la vista del tráfico demasiado tiempo.
Si tu vehículo tiene controles en el volante o comandos de voz, pueden reducir el tiempo que necesitas mirar hacia otro lado.
Mejor aún, prepara la música antes de empezar el viaje.
No intentes alcanzar algo mientras conduces
Si el teléfono, la billetera, una botella, las gafas de sol u otro objeto cae al suelo, no intentes alcanzarlo mientras el vehículo está en movimiento.
Al estirarte, podrías:
- apartar la vista de la carretera,
- mover el volante sin querer,
- perder de vista el tráfico que te rodea,
- o adoptar una postura inadecuada para conducir.
Espera hasta que puedas detenerte con seguridad.
Las distracciones no son solo un problema de las autopistas
A veces, los conductores creen que las distracciones son menos graves a velocidades más bajas.
Pero en los vecindarios y los estacionamientos pueden aparecer peligros de repente.
Un niño puede salir corriendo a la calle.
Un peatón puede aparecer entre los autos estacionados.
Un vehículo puede salir en reversa de una entrada para autos.
A velocidades más bajas, puede que tengas más tiempo para reaccionar, pero solo si realmente estás mirando la carretera.
Cómo reducir las distracciones antes de empezar a conducir
Con unos hábitos sencillos puedes evitar muchas distracciones antes de poner el vehículo en marcha.
- Configura el navegador antes de salir.
- Elige la música o la lista de reproducción.
- Asegura los objetos sueltos.
- Deja el teléfono en un lugar donde no estés revisándolo constantemente.
- Ajusta los espejos y los controles de climatización.
- Asegúrate de que los niños y los pasajeros estén listos.
Prepararte antes de arrancar es mucho más fácil que intentar ocuparte de todo mientras conduces.
Si algo requiere tu atención, detente
Hay una regla sencilla que se aplica a casi todas las distracciones.
Si algo requiere tanta atención que no puedes conducir con seguridad al mismo tiempo, deja de conducir primero.
Busca un lugar seguro para detenerte, resuelve la situación y luego continúa.
Llegar unos minutos más tarde es mejor que intentar resolver un problema mientras avanzas por la carretera.
En resumen
Conducir distraído no se limita a enviar mensajes de texto.
Cualquier cosa que aparte tus ojos, tus manos o tu atención de la conducción puede crear una situación peligrosa.
Los conductores más seguros no son simplemente los que evitan usar el teléfono.
Son quienes reconocen cuándo algo más está compitiendo por su atención y deciden ocuparse de ello después.
La situación en la carretera puede cambiar en segundos. Asegúrate de estar mirando cuando eso ocurra.
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